Somaliland está situada al este del cuerno de África y comparte fronteras con la República de Djibouti al oeste, Etiopía al sur, el Golfo de Adén al norte y Somalia al este. La población está estimada en 3,5 millones de personas. 55% de esta población es nómada o semi nómada, mientras, el 45% vive en áreas urbanas o pueblos rurales. La población está dispersa entre Hargeisa, que es la capital y otros pueblos como Burao, Borama, Berbera, Erigabo, Gabiley, Baligubadle, Saylac, Odeweyne y Las Anod.
Los principales recursos de la región provienen de la venta de camellos, ganado, cabras y ovejas a Arabia Saudita y los Estados del Golfo, a través del puerto de Berbera. Las acusaciones contra la supuesta contaminación de los animales han influido en que Somaliland dependa cada vez más de las remesas enviadas por los ciudadanos de esta nación que viven en la diáspora. Ellos envían, como promedio, 300 millones de dólares anuales.


Somaliland declaró su independencia después del derrocamiento del dictador militar Said Barre, en 1991. Desde esa fecha, ese territorio, que era un protectorado británico, ha creado una forma transicional de gobierno, que se basa sobre todo en el uso de los ancianos de los clanes, que cuentan con una representación igualitaria.
Somaliland permanece sin recibir el reconocimiento en la arena internacional, como un estado legítimo, por tanto, no puede apelar al Banco Mundial o al Fondo Monetario Internacional para recibir ayudas que le permitan disminuir la pobreza y el desempleo que afecta a la población. No obstante, Somaliland sí ha recibido un gran apoyo por la comunidad internacional en sus intentos de lograr la independencia.
A pesar de las múltiples peticiones, la Unión Africana permanece sin asumir una clara posición en este asunto, porque considera que una alteración de las fronteras africanas podría traer más inestabilidad al continente, por lo que prefiere mantener intactas las fronteras coloniales.